“Para el migrante, la patria es la tierra que le da el pan” (San Juan Bautista Scalabrini)
Con la celebración eucarística en la parroquia San Martín de Porres, se iniciaron los festejos por el día del fundador de las Hermanas Scalabrinianas. Qué mejor momento que la festividad de la Santísima Trinidad, un tiempo de gran alegría y gozo. Aunque la celebración litúrgica es el 1 de junio, la fiesta de quien ha sido reconocido oficialmente por la Iglesia como el “Padre de los Migrantes” se adelantó con mucho júbilo.
De esta manera, hermanas y laicos scalabrinianos, el grupo de oración María Auxiliadora, Cáritas San Roque, el director de la Fundación Nacional Vida, un representante del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el cónsul de la República del Perú, Dr. Juan Carlos Velásquez, los bien llamados amigos de la Casa de Acogida y migrantes, se reunieron para celebrar, como signo de unidad, el día de San Juan Bautista Scalabrini.
El Día de Scalabrini es un momento para recordar a quienes, desde hace más de 100 años, trabajan en favor de los migrantes y refugiados.
Hoy, la misión en Santa Cruz tiene un significado especial al acoger a personas con enfermedades oncológicas y a sus familias, provenientes de otras ciudades y departamentos, quienes forman parte del gran grupo de migrantes internos. Asimismo, se acoge a migrantes extranjeros recién llegados a la ciudad y al país, brindándoles asistencia humanitaria y refugio durante sus primeros días en Bolivia. A los migrantes ya establecidos en el territorio nacional se les ofrece apoyo legal y social.
La llegada de las hermanas a la Arquidiócesis de Santa Cruz se dio gracias a la invitación del Cardenal Julio Terrazas en el año 2002, con el objetivo de acompañar la Pastoral de Movilidad Humana Arquidiocesana. Esta misión dio frutos en diversas parroquias de Santa Cruz. Posteriormente, en 2015, el mismo Cardenal les hizo una nueva invitación para coordinar la Casa de Acogida Cardenal Julio Terrazas, uniendo el carisma de las Hermanas Scalabrinianas con la necesidad pastoral de apoyar a los migrantes, caminando juntos como Iglesia local.



















Por Hna. Idalina Pellegrini, com el Servicio de Comunicación
















